Leí
este libro hace meses, así que no recuerdo todo con detalle. Sin embargo,
recuerdo la sensación que me produjo.
La
novela sigue las vida de Cecilia – mexicana estudiante en París – y de Claudio – cubano que trabaja en una editorial
en Nueva York –. La mayor parte del
libro estas dos tramas transcurren de forma separada, pero por un breve momento
se encuentran, sólo para volverse a alejar. Las historias se van yuxtaponiendo
capítulo por capítulo, dando a conocer a sus personajes al mismo tiempo.
Nettel
tiene una prosa sencilla, capaz de dibujar el estado de ánimo de sus
protagonistas. No utiliza un lenguaje rebuscado ni añade más cosas de las
necesarias; dice lo suficiente para sumergirnos en ese mundo melancólico en el
que habitan sus personajes. La suya es una escritura fina, sencilla, pero no
por eso pobre, sino que dice justo lo que tiene que decir.
Algo
que me gustó es la manera en la cual Nettel presenta a sus protagonistas.
Claudio y Cecilia son muy diferentes; no sólo por el hecho de ser hombre y
mujer, sino también en el carácter. Cada uno está dibujado de manera
individual, y, sin embrago, cuando coinciden en la trama sus personalidades se
complementan sin necesidad de deformarse. Son personajes que se sienten reales,
con defectos, con virtudes y con contradicciones, pero siempre auténticos.
Lo
que más me marcó de este libro es la manera en la que me identifiqué con
Cecilia. Mientras leía Después del
invierno me remonté a la época en la que llegué a Barcelona. Conforme avanzaba
la trama, la soledad de Cecilia se convertía en mi soledad, y esa sensación de
llevar el invierno dentro de uno mismo se me apareció como un déjà vu. Regresé
a la primera época en Barcelona, al invierno lionés, y tantas otras épocas en
las que me invadía una melancolía que no podía explicar, y parecía como si
Nettel escribiera sobre mí.
Supongo que lo más importante para mi es
identificarme con un libro. Eso no quiere decir que no pueda apreciar la
calidad literaria si no es así, sino que para que me marque debe de haber algo
que me hable individualmente. Y eso es precisamente lo que me pasó con este
libro. Hacía tanto tiempo que no leía algo así, algo que me resultara tan
personal. Creo que este se ha vuelto uno de mis libros favoritos.
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