Veintidós. No hice nada especial. Ana vino unos días antes. Fuimos a cenar y después salimos. Me dije que esto era suficiente, y quizás lo fue. No sé, conforme pasan los años comienzo a darle menos importancia. Al fin y al cabo, es sólo un día más; otro día de noviembre.
En teoría debería sentirme mayor, pero es todo lo contrario. Cada vez me siento más perdida, menos preparada. Cuando tenía trece o catorce años pensaba que podía hacerlo todo; pensaba que el mundo estaba hecho para mí. De grande sería escritora, viajaría, sería famosa. Poco a poco la confianza en mí misma fue disminuyendo y de escritora pasé a ser periodista; cambié las novelas por artículos. Sin embargo, escribía para una revista de viajes o un periódico importante; mi vida no se veía nada mal. Viajaba, escribía, no estaba atada a ningún lugar. Pero en algún momento (en realidad no sé cuando), todo cambió. Ahora, cuando pienso en el futuro - el cual ya no es distante, sino que roza el presente - ni siquiera me siento cualificada para trabajar en un café; mucho menos en una revista. Cada vez que leo un artículo me siento incapaz de pensar en escribir algo similar; siento que mi voz no tiene nada de autoridad.
Antes veía el futuro con ansia, ahora lo veo con miedo. Quiero tener veintidós por siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario